Traduciendo el libro “History of the magic and the magician” (Historia de la magia y de los magos) de Burlingame, para la editorial Solo ilusión, me encuentro con un personaje muy peculiar, el conde de Cagliostro.

Embaucador, mentiroso, espiritista, estafador, falsificador, y cualquier otro calificativo, de esta índole, que se quiera añadir no le estorbaría, ni desmentiría su reputación.

Sobre su vida real, todo son especulaciones, ya que cada vez que se le preguntaba sobre él contestaba lo mismo:

“(…) le decía a la gente que había sido invitado a la boda de Caná, que había vivido antes del diluvio, y que había estado en el arca de Noé.”

En cierta ocasión llegó a declarar que había nacido en el seno de una familia noble de origen cristiano, y que había sido abandonado en Malta. De joven viajo a La Meca, El Cairo, y Medina. A su regreso fue admitido en Orden Soberana y Militar de Malta en donde aprendió alquimia, cábala y magia.

En muchos jardines y viviendas habían bustos de Cagliostro y su esposa, y sus imágenes se vendían en colgantes y broches para la alta sociedad.

En muchos jardines y viviendas habían bustos de Cagliostro y su esposa, y sus imágenes se vendían en colgantes y broches para la alta sociedad.

Se cree que su verdadero nombre era Giuseppe Balsamo, nacido de una familia humilde, y que entró de novicio en la orden de San Juan de Dios, de la que fue expulsado, durante su perido de novicio aprendió farmacia y química en un convento, pero ya desde jovencito, Giuseppe, “andaba maneras”, y consiguió convencer a un lugareño de que en determinada monte había un antiguo y copioso tesoro escondido, y que no tenía inconveniente en decirle donde estaba a cambio de una cuantiosa cantidad de dinero, no por revelarle el secreto, sino para que con sus conocimiento sobre las artes ocultas pudiera defenderlo de los seres de otros mundos que lo custodiaban.

Cuando el lugareño llegó con el “buen mozo” al lugar, este se encargó de darle una buena paliza al otro y encima de hacerle creer que la paliza se la habían dado unos duendes.

Fundó una logia masónica en la que los que querían ingresar en ella tenía que pagar una gran cantidad de dinero a cambio de que él le proporcionara “secretos magistrales”, que por otro lado solo consistían, en algunos casos, en los mismo medicamentos que habían en la época, envueltos en papel de oro.

En aquella época, la pertenencia a las logias masónicas solo era permitida los hombres, en cambio, creó una para mujeres, en la que su esposa era la máxima dirigente, y que ostentaba el cargo de “reina de Saba”, muchas mujeres de la nobleza formaron parte de ella.

Lo que por un lado, se podría ver como un simple y astuto estafador, los Rosacruces los consideran una persona excepcional, y con poderes, llegándolo a comparar incluso con Jesucristo.

Su fama fue tal, que pretendieron darle un principado, al que modestamente, se negó.

Cagliostro fue detenido por la Inquisición y condenado a muerte, sin embargo el papa le condonó la pena por la de cadena perpetua, falleciendo en prisión.

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