Con el nombre de “la piedra de los ángeles” el mineral serafinita en alusión al arcángel Serafín, que significa el ardiente, el que gobierna con la más alta distinción entre los ángeles.

Es de un color verdoso veteado con incrustaciones oscuras que por los reflejos de la luz le da un cierto aire plateado.

Este mineral proviene de una mina del lago Baikal en Rusia.

Pero “la piedra de los ángeles” de la que vamos a hablar no está en Rusia, está en Canjáyar, un pueblo de Almería, España.

Cuenta la leyenda que dos campesinos andaban por una vereda, y vieron frente a ellos una gran roca, uno de los dos, el más pícaro, le dijo al otro que esa piedra era la de los ángeles, y que se acercaba el oído los escucharía cantar.

El amigo, un poco más inocente, se creyó lo que le decían y acercó la cabeza, en ese momento su amigo la golpeó contra la roca.

Hay quién afirma que del dolor que le produjo la broma escuchó realmente cantar a los ángeles, aunque no es posible que un dolor de cabeza sea equiparable a esto.

La historia se fue transmitiendo entre todos los lugareños que acabaron dando el nombre de “la piedra de los ángeles” a aquel pedrusco.

Sobre la piedra hay una hendidura que dicen que es la marca de la oreja del inocente.

Detrás de la leyenda hay otra historia, y es que en esa misma piedra una persona aplastó con otra piedra la cabeza de un “inocente” que no se sabe si también quería escuchar cantar a los ángeles.

Pero todo esto queda en el recuerdo más lejano, no trascendiendo ningún nombre, por lo que es posible que ambas historias solo formen parte de las creencias populares.

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