Crédito imagen: chrisroll - Stock photo

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Esta leyenda me la contó un compañero de instituto y decía que había ocurrido en su pueblo, un pueblo de Málaga y que se la había oído contar a sus padres.

Esta misma historia la he leído, pero se trataba de un profesor de una escuela y se desarrollaba en Inglaterra.

Un campesino acuciado por las deudas había estado pidiendo ayuda a sus vecinos y amigos, pero nadie se la daba, cuando la situación económica llegó a ser extrema, el hombre no vio otra salida que suicidarse ahorcandose en un árbol.

Cuando sus convecinos lo encontraron le ofrecieron las más honrosas pompas fúnebres que pudieron o consideraron que podían permitirse.

A partir de aquel día, fueron muchos los que al pasar junto al árbol volvían a ver a aquel campesino, con la soga al cuello, y sus ojos abierto mirándoles fijamente.

Por la noche, lo cortijos cercanos oían el ruido que producía la cuerda al balancearse sobre la llama, a pesar de encontrarse a basante distancia.

En una reunión decidieron cortar el árbol para evitar volver a tener que soportar tal visión y sonido.

Entre todos lo derribaron y se lo llevaron del lugar.

Aquella misma noche, el sonido de la cuerda volvió a escucharse.

A la mañana siguiente, el árbol seguía en su lugar.

Fueron varias las veces que procedieron a cortarlo, pero por la noche el sonido continuaba y a la mañana siguiente el árbol estaba intacto.

Fueron muchos los que aseguraron que habían visto al ahorcado colgando de sus ramas.

Nadie quería pasar por allí especialmente solo y los niños rehuían jugar en las cercanías.

De donde provienen todas estas leyendas es difícil de saber, como dije al principio, en todos los pueblos hay alguna leyenda al respecto y siempre hay alguien que conoció a la victima.