El Conde Alexander Cagliostro provenía de una familia de comerciantes de Palermo, y su apodo de “conde” lo coge de una de sus tía, ya que para viajar por el mundo necesitaba un título, su nombre real era Giuseppe Balsamo, aunque no hay mucha seguridad de ello, él reconoció llamarse así cuando fue arrestado por la inquisición, pero este y otros datos de él fueron obtenidos por medio de la tortura.

En un convento de Palermo aprendió farmacia y química, pero abusó de sus conocimientos, Parece ser que convenció a un comerciante de la existencia de un tesoro escondido, y que pagándole un cantidad de dinero, él le acompañaría para evitar que fuera atacados por seres de otro mundo que lo guardaban.

El comerciante acabó recibiendo una gran paliza de manos de Cagliostro, y lo convenció de que habían sido unos duendes.

En diferentes viajes por el Este perfeccionó su destreza y se convirtió en un experto en todo tipo de trucos, aprendiendo también el arte de la falsificación de documentos y sellos, y llevando a la práctica la idea de “lo mio es mio y lo tuyo también es mio”.

En Roma conoció a la hermosa hija de un trabajador del cuero, y dado que era muy diestra en la práctica de ese arte, prometía ser una buena asistente para él, con la cual contrajo matrimonio.

Ella era mucho más inventiva que él, sobre todo cuando había una oportunidad de jugar a la comedia de la vida, según algunos autores aprendió el arte de la falsificación consintiendo favores sexuales de su esposa.

Él solía cambiar de nombre para cada estratagema que ideaba, nunca dijo su lugar de nacimiento, su extracción social, o su edad, siempre le decía a la gente que había sido invitado a la boda de Caná, que había vivido antes del diluvio, y que había estado en el arca de Noé.

En general, Cagliostro, hizo el papel de mago, profeta y exorcista tan bien y con tanta habilidad, que la gente de la mejor clase social, académicos y escritores le recibían con gran deferencia.

Las damas llevaban abanicos, sombreros y recuerdos de Cagliostro; la imagen de su esposa y la suya fueron usadas para medallones, en los parques y palacios se podían encontrar bustos de mármol de ellos, y debajo de la foto de este charlatán fue escrita la siguiente leyenda: “El Divino Cagliostro”.

Una de sus artes, era la preparación de una tintura de rejuvenecimiento por la que las viejas y arrugadas damas podrían obtener una piel suave, y los encantos de la juventud.

Su esposa, que en realidad tendría unos treinta años, decía tener más de sesenta, pero que conservaba su juventud gracias a unas gotas fabricadas por su marido, lo que hacía que todas las damas de edad de la nobleza compraran esas milagrosas gotas.

En parís, Cagliostro, disfruta de la amistad del cardenal de Rohan, en Petersburgo, su “noble” esposa brilla como la Princesa de Santa Cruz, en Varsovia es recibido por la nobleza como un príncipe, y en la provincia de Kurland estudian un plan para ofrecerle un principado.

En Francia, donde tuvo su primer golpe de éxito, su estrella empieza a menguar, y se le acusa de haber participado en el asunto del “collar de diamantes”, un gran fraude de la condesa Sawotha (En el texto original aparece “condesa Sawotha”, siendo en realidad “condesa Lamotte”.), una de las damas en la corte de María Antoñeta.

Cagliostro es llevado a la Bastilla en 1785, y después de un corto período de encarcelamiento es desterrado de Francia, teniendo que huir a Londres, y más tarde a Italia.

Pero lo antiguos éxitos se transforman en mala suerte en todo el mundo. En mayor de 1789, tras haber dado un sesión de espiritismo, su estafa es descubierta, y el 2 de diciembre de 1789, junto a su mujer, es arrojado a los calabozos de la Inquisición.

Niega todos los delitos que se le imputan, pero su esposa, por miedo a la tortura, hace una confesión completa, y es condenado a muerte, pero la sentencia es conmutada a cadena perpetua por el Papa Pío.

Hay diferentes versiones sobre la muerte de Cagliostro, pero se ha demostrado que murió el 28 de agosto de 1795, de apoplejía, en una celda de la prisión de roma, o más correctamente, en el Fuerte de San León.

Referencias