Houdini intentó realizar el truco de la bala atrapada durante una convención de la Sociedad de Magos Americanos, cuando Harry Kellar, otro ilusionista amigo intimo de Houdini, se enteró le mandó una carta diciendole: “No trate de realizar la maldita captura. (…) No podemos darnos el lujo de perder a Houdini.”

El escapista, que no solo era amigo, sino admirador de Kellar desistió de realizar el “truco maldito”, y probablemente fuera una las mejores decisiones que pudo tomar.

Dicho truco consiste en que un espectador dispara un arma contra el mago, y este atrapa la bala, o bien con la mano o bien con los dientes.

Las armas las carga el diablo” y jugar con ellas siempre es peligroso, el número de ilusionistas que han fallecido en el escenario mientras realizaban este truco es elevado, y ese es el motivo por lo que se considera  “el truco maldito”.

Chung Ling Soo falleció en escena realizando el truco de la bala atrapada. Se especuló que detrás del fallo que le causó la muerte podría estar su esposa que actuaba de ayudante.

Chung Ling Soo falleció en escena realizando el truco de la bala atrapada. Se especuló que detrás del fallo que le causó la muerte podría estar su esposa que actuaba de ayudante.

En 1814 surgen en Londres unos malabaristas hindúes que actuaban en una sala de Pall Mall, repitiendo sus actuaciones durante los tres años siguientes en las principales ciudades del Reino Unido. Una de sus hazañas era el truco del arma de fuego, en el que uno de los artistas pretendían atrapar entre sus dientes una bala de plomo disparado desde una pistola. Por una terrible fatalidad, el pobre hombre perdió la vida mientras exhibía este truco en una sala en Dublín. La pistola era, según la costumbre, entregada a un joven caballero, por parte de un asistente, con el propósito de que la cargara de pólvora y una bala, siendo sustituida en un momento de descuido por otro arma idéntica pero trucada. La bala atravesó la cabeza del infortunado prestidigitador, que para sorpresa y horror de todos los presentes, cayó muerto en el escenario.

Una catástrofe similar y aún más triste ensombreció los últimos años del prestidigitador Delinsky, que disfrutó de una reputación considerable en el continente a principios del presente siglo. El 10 de noviembre de 1820, dio una actuación en Arnstadt, en presencia de la familia del príncipe Schwartzburg-Sondershauser, y quería sorprenderlos. Seis soldados que tenían la instrucción de morder el cartucho y quedarse con la bala en la boca, dispararían a la joven esposa del prestidigitador.

El ilusionista norteamericano David Blaine, conocido por sus especiales para televisión, realizó una versión de la bala atrapada, utilizando un cámara de alta velocidad para captar el instante en que el proyectil llega a su boca.

El ilusionista norteamericano David Blaine, conocido por sus especiales para televisión, realizó una versión de la bala atrapada, utilizando un cámara de alta velocidad para captar el instante en que el proyectil llega a su boca.

Esto fue querer confiar demasiado en unos subordinados sin entrenamiento, y el resultado justificó los temores de Madame Delinsky, quien se dice que no quería realizar el truco, y que accedió a regañadientes por la insistencia de su marido.

Los soldados entraron en escena delante de los espectadores, presentaron sus mosquetes y dispararon hacia Madame Delinsky.

Por un momento se quedó de pie, pero casi de inmediato cayó al suelo exclamando: “Querido, me han disparado.

Uno de los soldados no habían mordido la bala, y esta acabó en el abdomen de la infortunada mujer, falleciendo dos días más tardes.

Muchos de los espectadores se desmayaron al ver el accidente, y la catástrofe fue un shock para Delinsky que anduvo, durante algún tiempo, con la razón alterada. Había perdido recientemente a un niño, y su desafortunada esposa estaba embarazada cuando este terrible acontecimiento le privó de la vida.

Otros ilusionistas fallecidos fueron:

  • 1597.- Coulen
  • 1840.- Arnold Buck, un espectador añadió secretamente clavos a la pistola que se utilizó.
  • 1869.- Professor Adam Epstein (no fue la bala lo que le mató, sino la baqueta que se utilizó para presionar la pólvora, al espectador se le olvidó quitarla del cañón)
  • 1880.- Raoul Curran, cuando iba a realizar el truco, una persona del público se levantó y le disparó directamente con su propia arma.
  • 1890.- DeLine’s Jr.
  • 1899.- Michael Hatal, por error no se cambio la carga verdadera por la de fogueo.
  • 1906.- Professor Otto Blumenfeld, nuevamente por error no se cambiaron las cargas auténticas por las de fogueo.
  • 1918.- Chung Ling Soo (Se especuló que su esposa que actuaba de ayudante pudo provocar que el truco saliera mal, manipulando el arma, para asesinar a Chung y poder estar con su amante, al final se dictaminó que había sido una falta de mantenimiento del arma trucada)
  • 1922.- H.T. Sartell
  • 1922.- The Black Wizard of the West
  • 1975.- Ralf Bialla (fue herido nueve veces realizando este truco, al final murió al caerse por un acantilado)
  • 1977.- Doc Conrad, realizaba el truco de la ruleta rusa, similar al de la bala atrapada.
  • 1988.- Magic Marvo
  • 1992.- Nellie

A pesar de todas estas muertes el truco maldito aún hoy sigue realizándose por parte de magos que buscan notoriedad o que quieren hacer suyo “el más difícil todavía”, pero ¿hasta que punto es necesario arriesgar la vida? ¿Es realmente el espectador consciente del peligro que puede llegar a correr el mago?

David Blaine realiza una versión de este juego utilizando una cámara de alta velocidad para captar la bala llegando a su boca.

Entre los magos españoles, el famoso mentalista Anthony Blake ha realizado este efecto en varias ocasiones.

Bibliografia

“Historia de la magia y de los magos” – Autor: Burlingame – Traducción al castellano y anotaciones: Plewaynar – Primera edición de octubre de 2014 – páginas 36 y siguientes. – Editorial: Solo Ilusión.

Otros artículos sobre Ilusionistas