Vladimir y sus compañeros, faenaban en su pequeño barco de pesca, estaban recogiendo las redes, esperanzados de haber realizado una buena captura y poder volver pronto a puerto.

Después de todo el día de trabajo, apenas si tenían unas cuantas cajas llenas de peces que no iban a alcanzar un precio elevado en la lonja.

El patrón, abatido por la falta de pesca, estaba en el puente pensando en buscar nuevos caladeros que le dieran el beneficio que hacía semanas que no conseguía, cuando de pronto un gran estruendo se escuchó en la proa.

Imagen: FreeDigitalPhotos.net - de AKARAKINGDOMS,

Imagen: FreeDigitalPhotos.net – de AKARAKINGDOMS,

Todos salieron corriendo hacia la parte delantera del barco y pudieron comprobar como esta no estaba, en su lugar una gran abertura estaba dejando entrar el agua y escorando el barco.

Sin pensárselo dos veces y sin saber que había ocurrido realmente, ordenó abandonar la nave.

Sobre las lanchas de salvamento, miraron hacia el barco que lentamente se iba hundiendo, ninguno daba crédito a lo que estaba viendo.

Donde antes había estado la proa, ahora había una vaca colgando de unos hierros, todos a la vez, miraron hacia el cielo.

Cuando el barco hubo desaparecido bajo el agua, se escuchó la voz del capitán decir: “Nadie nos va a creer, las vacas no vuelan”

Cuando fueron rescatados, contaron que una vaca había caído del cielo y había partido el barco, provocando su hundimiento, ciertamente nadie les creyó.

Esta noticia apareció publicada en algunos periódicos de Estados Unidos, incluso en ella se mencionaban las embajadas de Alemania, que la confirmaba y algún miembro del gobierno ruso que la desmentía.

Evidentemente el que el gobierno ruso la desmienta, es lo que le daba más veracidad a la noticia, todos sabemos el pasado que tiene.

¿Pero de donde proviene esta historia?

Parece ser que es bastante vieja y es posible que tenga relación, con una noticia verdadera de una vaca que voló.

Si, no os engañó, en 1930 una vaca, llamada Elm, fue montada en un avión y ordeñada en el aire, como parte de un experimento.

Esto, unido a un intento de reírse de los rusos por parte de los americanos, es posible que sea el inicio de la leyenda de “la vaca voladora”.