Los selfies son esas fotografías que nos hacemos nosotros mismos extendiendo la cámara a lo que da de largo nuestro brazo o fotografiando nuestra imagen sobre un espejo.

Los pintores cuando hacían algo así lo llamaban “autoretrato”, cuando las cámaras aún eran de carrete le llamábamos “autofotos”, pero ahora unos “que van de modernos e innovadores” lo llaman “selfies”, seguramente con la única intención de autoconvencerse de que son originales, y no caer en una depresión de pensar en que su “original idea” casi viene de la prehistoria, cuando se pintaba en las paredes de las cavernas.

Imaginaros esta situación cotidiana:

Estamos tranquilamente en nuestro Facebook y nos salta un mensaje de que uno de nuestros contacto ha publicado algo, con todo nuestro interés e ilusión acudimos para ver de que se trata, “un vídeo simpático sobre unos selfies” – pensamos, y sin más pulsamos sobre el enlace, y de pronto nos sale una pantalla como esta…

Si has llegado aquí, en el momento que le des a la "X" te pedirá que le des dos veces y será suficiente para que esta basura se publique en tu Facebook

Si has llegado aquí, en el momento que le des a la “X” te pedirá que le des dos veces y será suficiente para que esta basura se publique en tu Facebook

Llegado a este punto ya le hemos fastidiado, por que si le damos a la “X” para cerrar la pantalla, nos saldrá otra pantalla en la que nos dice que le tenemos que dar dos veces a la “X” y un botoncito de “OK”, esto es más que suficiente para que se publique en nuestro Facebook como que lo hemos compartido, y hagamos involuntariamente victimas de esta mierda a todos aquellos que nos siguen.

Tras pulsar en el "OK" de la pantalla anterior, regresa a tu Facebook, podrás comprobar que has compartido "una mierda" con todos tus contactos que confiaran en lo que tu publicas y...

Tras pulsar en el “OK” de la pantalla anterior, regresa a tu Facebook, podrás comprobar que has compartido “una mierda” con todos tus contactos que confiaran en lo que tu publicas y…