Hemos recibido e-mail de:

  • Crédito imagen: Victor Habbick, Stock Image

    Crédito imagen: Victor Habbick, Stock Image

    “Beatas” cristianas que se están muriendo sin descendientes y quieren que nosotros hagamos obras de caridad con su dinero

  • Nos han ofrecido trabajos que no hemos solicitado.
  • huérfanas millonarias que necesitan salir del campo de refugiado en que vive
  • Banqueros que quieren compartir con nosotros los millones de cuentas abandonadas.
  • Gillian y Adrian Bayford han querido compartir su premio de lotería conmigo.
  • Bill Gates también ha querido darme parte de su fortuna.
  • Microsoft me ha premiado con su inexistente lotería en ciento de ocasiones.
  • ….

Pero ahora los estafadores han cambiado el argumento, el último que he recibido es de un soldado norteamericano que se encuentra en Afganistán, y que se llama Philip Smith.

El e-mail viene a decir que se pone en contacto conmigo ya que considera que juntos podríamos realizar un negocio que sería beneficioso para ambos, siempre y cuando pueda “darle mi palabra” de que no traicionaré su confianza.

Según dice tiene 55 años, nació en Filadelfia y que pertenece a la primera división blindada en Afganistán, en donde lleva varios años. Durante una de sus patrullas el 14 de enero de 2013, interceptó un camión, en el que iban dos personas que huyeron cuando les dio el alto, dejando el camión abandonado.

Philip Smith descubrió un cajón dentro del vehículo, y cuando lo abrió se encontró con 80 kilos de oro, evidentemente no reportó a sus superiores el descubrimiento y se quedó con el oro.

El problema es que no sabe como vender ese oro por lo que nos pide ayuda a buscar un comprador en nuestro país, el se encargará de hacer llegar el oro a donde le digamos, y está dispuesto a repartir el 40% de los beneficios. Por supuesto nos pide que mantengamos la operación en secreto.

¿A que película me recuerda?

¿Hay que decir que se trata de un fraude?