El 6 de junio de 1991 los empleados de la editorial Plaza&Janes en su sede en Málaga salieron corriendo de la delegación cuando un serie de sucesos extraños comenzaron a ocurrir en su interior.

Según los empleados las cosas se movían de un lado a otro como dirigidos por una mano invisible.

Esquina en donde se encontraba la delegación de Plaza&Janes en 1991. La Catedral de Málaga se encuentra un poco más adelante, a la altura de los árboles que se ven a la izquierda de la imagen. GoogleMap

El miedo ocasionó que algunos trabajadores corrieran a la Catedral, que se encuentra a muy poca distancia a por agua bendita y romero, para ver si de ese modo apaciguaban al o los espíritus que se habían adueñado de su lugar de trabajo.

Otros fueron a dar parte a la policía, que por aquel año, tenía un cuartel cerca de las instalaciones, que se personó en el lugar y levantó un informe. “Investigadores” de lo paranormal también hicieron acto de presencia y afirmaron que el espíritu se llamaba Miguel, un antiguo empleado acusado de fraude, que cinco años antes se había suicidado tirándose desde un noveno piso, y que el día de los acontecimientos se exhumaba su cuerpo.

¿Que pudo ocurrir?

25 años más tarde, El Diario Sur de Málaga llevó a cabo una investigación seria, como debe de ser, descartando que todo pudiera ser fruto de un terremoto, ya que no había constancia de ello, y según confirmó el Instituto Geológico Nacional, solo se había producido uno a cientos de kilómetros, en Francia.

Del informe policial no hay rastro, ni la policía tiene conocimiento de los hechos.

Con respecto al supuesto fantasma llamado Miguel, y con un apellido bastante común, solo se encontró un registro en los cementerios de Málaga, al parecer era profesor de un colegio, falleció en 1986, cinco años antes, pero su cuerpo se exhumó en abril de 1996, y no en 1991. Tampoco hay constancia de que hubiera sido empleado de esta editorial.

La delegación de Plaza&Janes ya no está en este local, y desde entonces han pasado distintas empresas desde pub a bancos, tiendas de moda y asesorías, y salvo alguna caída “misteriosa” de algún objeto, nadie ha vuelto a presenciar nada de los que se cuenta que ocurrió ese 6 de junio de 1991.

Referencia

Diario Sur de Málaga