La lectura de revistas y publicaciones de hace años nos permite comprobar como cosas que ahora mismo no tienen la «mayor importancia» y que consideramos cosas habituales, en su día fueron noticia.

Una de estas noticias es el primer encendedor eléctrico para encender las cocinas de gas.

La publicación «Alrededor del mundo» del 18 de enero de 1930 publica el artículo «Encendedor eléctricos para gas», y dice:

«Las cocinas de gas, cada día más sofisticadas, se encuentran en casi todos los hogares. Como el gas no se enciende solo, para evitar molestias de encender con cerillas, se ha inventado el siguiente encendedor: (…)»

Es lo que aparece en la imagen, una especie de cilindro con una parte negra aislante, y un extremo de aluminio por el que saldrán las chispas que harán que el gas se inflame.

Lo curioso de este encendedor es su funcionamiento, que explica con detalle el artículo, pero que no hemos entendido muy bien.

Parece ser que mientras se sujetaba verticalmente no pasaba nada, cuando se inclinaba, la bolita de carbón B hacía contacto entre las dos capsulas C, una de las cuales está unida a un filamento S y provocaba las chispas en E gracias al percutor P, que por cierto, advierten que son muy pocas, ya que la bolita actuaba como un electroiman que atraía el percutor.

Una curiosidad por si alguna vez, alguien se planteó como eran los primeros encendedores eléctricos.