Crédito imagen: By Teerapun - Stock photo

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En abril de 1999 dos estudiantes de la universidad estaban enamorados, sin embargo sus padres no aprobaban dicho noviazgo, los jóvenes ante la tesitura de tener que elegir entre su amor o su familia deciden poner fin a su vida juntos.

La muchacha acude a un amigo farmacéutico para pedirle pastillas para dormir alegando que estaba teniendo problemas para hacerlo ya que se encontraba muy nerviosa por la proximidad de los exámenes finales.

El farmacéutico entra en el almacén y a los pocos minutos sale y le da un frasco, en cuya etiqueta solo pone: «¡Peligro! usar solo siguiendo las indicaciones. No manipular maquinaria ni conducir durante el tratamiento.»

Ambos decidieron irse al piso de él, que lo compartía con otro estudiante, se metieron en la habitación, la cerraron y tiraron la llave por la ventana.

Tras compartir una botella de vino y hacer el amor, se tomaron el tarro de pastillas que les había dado el farmacéutico, se besaron por última vez y abrazados quisieron compartir los últimos momentos de vida.

Al cabo de una media hora, comenzaron a sentir extraños ruidos en sus intestinos, en seguida comprendieron que el farmacéutico les había dado un laxante, en lugar de las pastillas para dormir.

Allí se encontraban los dos, encerrados en la habitación de un décimo piso, sin posibilidades de salir, y lo que era peor, sin un cuarto de baño al que poder acudir.

En poco tiempo un insoportable olor invadió las casa vecinas, localizaron al compañero de piso que entró a duras penas en la casa, forzó con ayuda de algunos vecinos la habitación de su amigo que tuvieron que cerrar rápidamente ya que el olor era aún más insoportable y apenas les dejaba respirar.

Avisaron a la policía que con ayuda de mascaras antigas pudieron sacar a los dos jóvenes para trasladarlos a un hospital y que fueran tratados de una severa deshidratación.

El farmacéutico alarmado por la petición de su amiga, llamó a sus padres que también se extrañaron y entre ambos decidieron no darle lo que pedía.

No creo que esta historia merezca más comentarios, una triste leyenda urbana con un final feliz… mal oloroso, pero feliz…

¿De donde surge?… ¡No lo sé! ¿Como surge?… ¡Lamentablemente tampoco lo se, hasta ahora nunca la había escuchado!

Si alguien puede dar algún dato de donde la ha oído o sabe algo al respecto, por favor, mandad un mensaje a leyendasurbanas@ terra.es