El Santo Cristo de la Escucha preside una de las capillas más importante de la catedral de Almería, precisamente aquella en la que está el cuerpo de Fray Diego Fernandez de Villalán, cuarto obispo de la diócesis de esta capital.

Sobre la primera imagen de este Cristo poco se sabe con respecto a su autor y como apareció, siendo destruida en 1936.

Algunos estudios estiman que la figura llegó a Almería entre el 1147 y 1157, y que permaneció oculta durante tres siglos hasta que la capital vuelve a caer en manos cristianas.

Algunos afirman que fue llevada a la ciudad por el propio obispo Villalán.

Otros que fue descubierta por unos albañiles que iban a derriba una casa, encontrándola entre sus paredes.

Y es en esta historia cuando la leyenda envuelve a la imagen del Cristo de la Escucha.

Según esta leyenda, unos cristianos viejos se fueron a vivir a una casa que había sido ocupada anteriormente por moriscos, esta familia oía constantemente la palabra “escucha” por toda ella, por lo que decidieron abandonarla.

Otra familia que entró a vivir en la misma vivienda también decía oírla.

Queriendo averiguar la procedencia de aquella palabra decidieron tirar algunos tabiques, apareciendo en uno de ellos dicho Cristo.

Tras su desaparición durante la Guerra Civil, el imaginero Jesús Pérez de Perceval y del Moral realiza una nueva talla basada en la primera gracias a un vaciado de ella que realizó en 1934.

La devoción de Jesús Pérez hacia este Cristo era tanta que no cobró por su talla, y solo pidió que se le pagara el material utilizado.

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