Pujerra es un pequeño pueblo situado en La Serranía de Ronda, Málaga, España, y que, en la actualidad, apenas cuenta con trecientos habitantes.

Remontémonos al año 672, Recesvinto rey visigodo hasta ese momento, y digo hasta ese momento, porque acababa de fallecer, y entre los visigodos, el título de rey no era hereditario, por lo que se designo a un señor llamado Wamba, y que la tradición popular dice que era del pueblo de Pujerra.

Según cuenta la leyenda, una comitiva fue a visitarlo y a decirle que había sido elegido como nuevo rey de los visigodos, la noticia se la dieron cuando el “buen señor” estaba cuidando sus rebaños en mitad del campo.

Wamba, que rondaba los 72 años, se negó a aceptar el título y el cargo alegando que ya era muy mayor para tanto “trajín”, y que lo que le quedaba de vida quería disfrutarlo ente las margaritas y las amapolas.

La comitiva no aceptó los argumentos e insistió. Wamba, ya cansado, dijo que lo dejaría a la voluntad divina, y clavó la vara que llevaba para controlar el rebaño en la tierra, diciendo que sería rey el día que aquella vara diera hojas y flores.

La cosa no tardó en ocurrir e inmediatamente comenzaron a salir verdes hojas y flores blancas de aquella seca vara.

Y así es como Wamba “el pujerreño” fue rey de los visigodos.

Otras historias cuentan, y tal vez sea más veraz que la leyenda, que la comitiva esgrimió argumentos de peso para aceptar la corona como que lo matarían allí mismo si seguía insistiendo en no aceptar.

Wamba reinó apenas 6 años, y no penséis que fueron años tranquilos, se tuvo que enfrentar:

  • A revueltas de parte de la nobleza contra la corona.
  • Revueltas entre los nobles contra ellos mismos.
  • Revueltas de católicos contra arrianos.
  • Revueltas de hispanorromanos contra visigodos.
  • Revuelta de Vascones invadiendo Cantabria.
  • Norteafricanos entrando en la península por Algeciras.

Si no tuvo bastante con esto, también fue traicionado, lo drogaron haciéndole renunciar a su cargo, le hicieron una tonsura y lo vistieron de monje.

Wamba acabó sus días en el monasterio de los Monjes Negros de San Vicente en Pampliega, Burgos.

Y si aún no ha tenido bastante el buen señor Wamba, después de mil trecientos años aún sigue teniendo “quebraderos de cabeza”.

Veréis…

A Wamba lo entierran en el monasterio de Pampliega, y allí permanece hasta que en el siglo XIII otro rey, Alfonso X el Sabio, decide que sus restos sean traslados a una iglesia de Toledo.

Durante la invasión francesa, siglo XIX, es profanada la tumba. Una vez “recogidos todos los trozos”, se llevan a la catedral de Toledo, en donde permanece, hasta que en el 2017, el pueblo de Pampliega reclama sus restos.

Pero aún hay más…

Estando como estamos en el siglo XXI, aún hay una “única heredera de sangre y familiar con vida del rey visigodo Wamba , ha ratificado recientemente el traslado de los restos del monarca godo a Pampliega desde la catedral de Toledo donde reposan desde hace siglos. Y lo ha hecho a petición del Ayuntamiento de la localidad que lo reclama desde hace décadas para recuperar al que fuera sucesor de Recesvinto, tal y como confirmó a Ical el concejal de Cultura, Ignacio Cob.”

Al buen hombre no le dejan respiro ni vivo ni muerto.

Referencia