Nuestro mito de hoy trata sobre una película que se hizo muy famosa y de la que existen dos versiones, una francesa y otra Estadounidense, estoy hablando de «tres solteros y un biberón».

Cuenta la leyenda que un fantasma se materializa en ella.

Durante una escena, se puede apreciar como un niño esta escondido tras una ventana mirando hacia los actores.

En el cine, es casi imposible apreciarlo, ya que dura apenas unos segundos y la atención del espectador esta centrada en donde se desarrolla la acción,sin embargo cuando salio la versión en vídeo, que ya si se podía parar y analizar, es cuando sale a la luz el mito.

Según esta leyenda urbana, en la casa donde se rodó la película, el hijo de la dueña se suicidó o tuvo un accidente con un arma de fuego

Esta misma leyenda dice que en otra escena, aparece el rifle, cuando en la película no tenía que aparecer ninguno y que incluso cuando se le mostró la imagen del niño a la dueña de la casa, reconoció a su hijo.



La productora de la película era Touchstone Picture, una división de la Walt Disney y dice que la imagen que aparece no es más que una fotografía en cartón de uno de los actores que se dejo olvidada sobre la ventana y que el piso o apartamento donde se rueda la película no es tal, sino un estudio de rodaje en Toronto.

Es decir, no hay dueña del piso, ya que se trataba de un decorado montado en un plató.

Por otro lado, en ningún momento de la película aparece un rifle.

Otra de las posibles soluciones al enigma del «fantasma de la película» es que todo haya sido un montaje publicitario para llamar la atención.

Pero la leyenda llega hasta el extremo, como ocurre en otras ocasiones, en que dicen haber visto a la madre del niño entrevistada en un programa de televisión.

Las leyendas sobre imágenes, «fantasmas», aparecidas en fotografías son tan viejas como la propia fotografía, en este caso, el mito lo que hace es adaptarse a un sistema de visión muy utilizado, el cine.

Los vídeos de hoy son dos, el primero es una grabación en donde se ver perfectamente la imagen del supuesto niño.

El segundo es un programa de televisión en el que se dan algunas explicaciones a este «fenómeno», la calidad de la imagen no es muy buena, pero merece la pena, independientemente de que parece ser que hay quién se cree la historia, como se puede comprobar.